"No hay sociedades idénticas, no hay países que sean mejores que otros, ni religiones que sirvan para conquistar verdades. Si sólo intentáramos comprender que nuestra vida es tan efímera como un copo de nieve, quizás entonces, después de haber conquistado la belleza, podríamos permanecer serenos hasta la posteridad."


Orhan Pamuk


domingo, 24 de abril de 2011

El Genocidio Armenio. Un drama que aún divide aguas en Turquía

Foto: www.temakel.com


Lucas Farioli / Estambul

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Instituido como el Día de Acción por la Tolerancia y el Respeto entre los Pueblos, se recuerda hoy el inicio de la deportación masiva de armenios de los territorios del Imperio Otomano durante la Primera Guerra Mundial.
 

La diáspora armenia disgregada por el mundo en primer lugar, pero también la comunidad internacional, recuerdan hoy el inicio de la mayor tragedia en la vida de ese pueblo, el genocidio armenio. Y la Argentina no está ausente en esta fecha, como que desde 2006, el 24 de abril es el Día de Acción por la Tolerancia y el Respeto entre los Pueblos. Para recordar aquel día de 1915 en que comenzó una deportación masiva de armenios de territorio turco en lo que se considera el primer caso de “limpieza étnica” de la era contemporánea. Un trágico legado de la historia del Imperio Otomano de la que Turquía es hoy heredera y que sigue intoxicando las relaciones de dos vecinos cruciales en un enclave de alto valor estratégico.
La matanza de armenios en esa parte del mundo durante la Primera Guerra Mundial fue un hecho histórico y reconocido por las partes implicadas. Pero aún existen diferencias a la hora de establecer la naturaleza de los hechos, explicar sus causas, y encontrar puntos de consenso respecto al término “genocidio”, una denominación con la que una inmensa mayoría de los turcos está en profundo desacuerdo.
El 2 de abril pasado, el juez federal Norberto Oyarbide emitía en Buenos Aires un fallo en el que se declara explícitamente culpable al Estado turco por el crimen de genocidio. Lo que generó críticas en Turquía es que el magistrado no hace distinción en su dictamen entre el Estado Otomano (Osmanli Imparatorlugu) y la República de Turquía, o Estado turco (Türkiye Cumuhriyeti), fundada en 1923 por Mustafa Kemal Atatürk. Porque si bien interpretan como un paso positivo el hecho de que se aborde una de las problemáticas más complejas del Cáucaso, también sostienen que el intento del escribano Gregorio Hairabediran de aclarar el destino de sus familiares masacrados a manos de las tropas otomanas y de condenar la barbarie, en la práctica se vuelca en una mera manifestación sin consecuencias prácticas.
Aunque la resolución de la justicia argentina levantó ampollas en Ankara, se preservó la buena marcha de las relaciones bilaterales, reforzada tras la gira por Oriente Medio y Turquía que la presidenta Cristina Fernández realizó el pasado mes de enero. Algo que no le resta importancia al hecho de que la justicia argentina haya sido la primera en el mundo que bajo la aplicación del principio de justicia universal emita un dictamen que aborda de lleno la cuestión armenia.
Pero a 96 años del inicio de las matanzas, ¿cómo se vive este día tan particular en Turquía?
Ayse Seda, profesora de sociología en la Universidad Técnica de Estambul, representa una de las cada vez más numerosas voces críticas dentro de este país. Esta docente de 33 años afirma que en Turquía, “sacar a relucir el tema de las matanzas de armenios, y en especial llamarlo genocidio, es considerado como un insulto a la identidad nacional turca”.
“No tengo la autoridad para determinar si fue o no un genocidio, ya que se trata de un enunciado de naturaleza legal. Lo que está claro es que fue un crimen contra la humanidad. Forzar el exilio de más de 1 millón de personas y conducirlos hacia el desierto en la forma en la que se hizo es una decisión inaceptable e inhumana”, afirma Seda. “Turquía debería disculparse por lo que pasó en 1915. Parece que nos hubiéramos olvidado de que los propios otomanos en su momento intentaron juzgar a los criminales de guerra que ordenaron las deportaciones”, insiste.
Años atrás Seda vivió en la Argentina, donde además de aprender español y completar su tesis doctoral, aprovechó para ponerse en contacto con miembros de la diáspora.
“Simplemente sentí vergüenza… sus padres, su familia… obligados a abandonar sus casas, las ciudades donde vivieron durante generaciones. Sé que es difícil para ellos, pero es preciso que sepan que Turquía no es un país homogéneo. Cada vez somos más los turcos que nos identificamos con la causa armenia”, añade.
Al contrario que la élite intelectual turca, que condena abiertamente el genocidio, los miembros de la comunidad turco-armenia se muestran mucho más herméticos a la hora entrar en este debate.
Tras las iniciales S. Ö., se encuentra una joven turco-armenia de 26 años que accedió a hablar con Tiempo Argentino a cambio de que no se develara su identidad. Tiene miedo y afirma estar “harta de este tema”. Su familia, pese a contar con buenos contactos dentro de la Iglesia Ortodoxa-Gregoriana de Estambul, rehúsa hablar con cualquier periodista extranjero que venga haciendo demasiadas preguntas. No se fían de nadie a quien no conozcan a fondo.
“Vivir en un país musulmán como cristiano a veces puede resultar complicado, en especial cuando te encuentras en un ambiente donde semejantes temas políticos se discuten a menudo. Piensas como armenio, pero te fuerzan a actuar como turco”, asegura la joven. “El asesinato del periodista turco-armenio Hrant Dink (ver aparte) muestra claramente cuáles son los riesgos de posicionarse, sobre todo si eres parte de la minoría”, explica, a modo de disculpa por la evasiva.
Las iniciales M. P. esconden a otro receloso miembro de la comunidad turco-armenia. También es mujer, enseña inglés, está casada y tiene 31 años. Sólo responderá algunas escasas preguntas siempre y cuando su identidad quede a buen recaudo.
“No nos dejan construir iglesias, ni organizarnos, ni practicar nuestra fe. Somos discriminados cuando queremos buscar trabajo. Por ejemplo: no podemos desempeñar cargos en la policía, o en la justicia.”
Cuando la charla se hace más confidencial, la mujer dirá, irritada: “Claro que ese acto fue un genocidio. Mi familia tuvo mucha suerte porque en Estambul a los armenios no los masacraron tanto por miedo a represalias de las potencias occidentales. Pero mi abuela y otros miembros de mi familia contemplaron y sufrieron en primera persona las deportaciones en el este de Anatolia.”  
Aunque la comunidad turco-armenia tiende a mostrarse particularmente aprensiva, los diplomáticos turcos se esfuerzan por mostrarle al mundo que el país es un ejemplo de convivencia inter-comunitario y que ellos están dispuestos a esclarecer lo sucedido. Un derecho a la defensa que aunque atienda a un lavado de imagen, sigue siendo legítimo.
En una entrevista en exclusiva con este diario, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores turco Selçuk Unal aseguró que “ya en el año 2005 el primer ministro trasladó a las autoridades armenias una propuesta formal para formar una comisión binacional de investigadores con el objetivo de aclarar los trágicos eventos”.
“A pesar de la oposición de la diáspora, varios protocolos para la implementación de una comisión investigadora fueron firmados entre los dos países en el año 2009. Esperamos que los trabajos de investigación comiencen tan pronto como los tratados sean ratificados por ambos países”, agregó.
Pero Unal evita referirse al hecho de que hasta el momento, la ratificación de esos protocolos se encuentra paralizada, probablemente debido a la cercanía de las elecciones turcas (previstas para mediados de junio) y el conflicto de Nagorno-Karabakh entre Armenia y Azerbaiyán, este último un aliado clave de Turquía.
“Armenia ocupa ilegalmente desde 1993 una parte sustancial del territorio azerí, con cuyo país compartimos nexos históricos, lingüísticos y culturales. El proceso para la normalización de las relaciones entre Turquía y Armenia debería verse reforzado por avances en la cuestión Nagorno-Karabakh”, señala el diplomático.
Unal aseguró luego que “Turquía no niega el sufrimiento de miles de armenios otomanos, aunque lo cierto es que aquella tragedia tuvo lugar en medio de un período de guerra en el que también sucumbieron millones de turcos”, dice.
“Enfrentar la historia y en concreto una guerra, es algo que no debe hacerse teniendo en cuenta sólo la versión de uno de los beligerantes. Los daños de los que perdieron la guerra son convenientemente ignorados. Quizás por una cuestión cultural o un punto ideológico ciego en la conciencia europea, lo cierto es que la mayoría de los historiadores occidentales detecta el sufrimiento de los cristianos, pero no de los musulmanes”, sostiene más adelante.
¿Cuál es la posición de las autoridades turcas ante el fallo de la justicia argentina?, preguntó Tiempo. 
“Argentina puede estar orgullosa de su sistema de justicia para hacer frente a violaciones de los Derechos Humanos en el pasado, pero eso era sobre la búsqueda de la justicia nacional para una atrocidad nacional. Situarse a un lado en un debate en curso, histórico y legítimo, y pretender distribuir la justicia con respecto a acontecimientos que tuvieron lugar hace casi un siglo, en otro continente, es algo para lo que la justicia argentina ha demostrado no estar preparada, en especial teniendo en cuenta que esa es la diáspora armenia más influyente de toda América Latina”, fue la respuesta.
Casi un siglo después de las matanzas, armenios, turcos y argentinos se ven envueltos en una cuestión ardua, explosiva y que sigue levantando pasiones. La polémica está servida, y sigue siendo un plato muy caliente en un contexto geopolítico especialmente volátil.

La Prensa Turca en la mira de Europa

Foto: Tiempo Argentino


Lucas Farioli / Estambul

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Una comisión debatirá en Bruselas presuntas violaciones a las libertades fundamentales en Turquía. El gobierno argumenta que la oposición puede manifestarse libremente, y que permitió la publicación de un medio pro-kurdo.

Ha caído como un verdadero balde de agua fría en Ankara, donde el líder del gobierno, Recep Tayyip Erdogan, reitera de forma constante que en “Turquía se respeta escrupulosamente la libertad de pensamiento y expresión”. Se trata del “inoportuno” anuncio de la Comisión Europea para los Derechos Humanos en el que hace públicos sus planes de convocar a una sesión extraordinaria en Bruselas para debatir presuntas violaciones de los derechos fundamentales de expresión y libertad de prensa en Turquía y los Balcanes. La reunión, a la que también asistirá Stefan Fule, comisario para la ampliación de la unión, vuelve a poner de relieve el debate que se genera en Bruselas acerca del ingreso de Turquía a esa comunidad de naciones, que se expresa en críticas hacia el estado de la libertad de prensa.
Además de suponer un nuevo revés para las aspiraciones europeas del país euroasiático, el anuncio encendió aun más el acalorado debate doméstico sobre la libertad de prensa a pocas semanas de que la policía allanara la redacción el periódico Radikal con el objetivo de localizar y destruir el borrador de un libro altamente crítico con la gestión del ejecutivo, que todavía no llegó a publicarse. Un mes y medio atrás los periodistas del portal OdaTV Soner Yalçın, Barıs Pehlivan y Barıs Terkoglu eran detenidos bajo sospecha de formar parte de la trama golpista Ergenekon, un complot antigubernamental cuyo presunto cometido radicaba en hacer caer al gobierno islamista de corte moderado del Partido para la Justicia y el Desarrollo (AKP, por sus siglas en turco).
La medida no estuvo exenta de polémica cuando ante la repercusión que alcanzaron las detenciones, el nuevo embajador de los Estados Unidos en Ankara, Francis J. Ricciardone, calificó las políticas del Ejecutivo en materia de libertad de prensa como de “hipócritas”. Declaraciones que levantaron la ira del primer ministro Erdogan, quien se refirió al nuevo embajador como “un novato desconocedor de la realidad política del país”.
Sin embargo, la otra parte de la balanza está representada por el hecho de que bajo el mandato del AKP regresó a los quioscos el periódico pro-kurdo Ozgür Gündem (Agenda libre), que fue ilegalizado durante los ’90, y varios de cuyos integrantes fueron asesinados presumiblemente por paramilitares afines a la gendarmería turca. Algo que de alguna manera puede ser puesto en favor de las tesis de apertura que promociona el ejecutivo con la mirada puesta en la Unión Europea.
El hecho de que al día de hoy no son pocos los que consideran que la libertad de prensa en Turquía ha disminuido de forma considerable. Para los medios progubernamentales, “la ola de arrestos son la primera consecuencia de la presión por parte de los sectores republicanos más nacionalistas”. Un ejemplo de esto es la asociación de estudiantes Türkiye Gençlik Birligi (Unión de Juventudes de Turquía), quienes realizan protestas casi a diario por las calles estambulíes, ataviados con sus banderas y gritando consignas antigubernamentales. Por su parte, la oposición del Partido Republicano –que engloba el conjunto de las voces de los sectores laicos– no parece mostrarse muy entusiasmada con la apuesta europea de Erdogan, mientras las constantes refriegas con la prensa opositora han situado al Ejecutivo en el punto de mira de un sector muy relevante de los medios de comunicación turcos y del exterior.
Pero según los medios oficialistas, el Ejecutivo tiene otras razones para mostrarse tan tajante: la historia turbulenta de intervenciones militares en la democracia del país, la multitud complots golpistas (Ergenekon y Mazo de Hierro) y los persistentes actos de desobediencia de elementos de las fuerzas armadas (como lo fue el sobrevuelo de cazas turcos sobre el espacio aéreo griego durante la visita oficial del primer ministro heleno), entre otros muchos sucesos, hacen temer que se repitan los acontecimientos que terminaron con los golpes de 1960 y 1980. Algo que bajo el paraguas de la Unión Europea sería mucho menos propicio. <

miércoles, 23 de febrero de 2011

"Libertad de expresión" en turco (Página/12 Argentina)

Foto: Hürriyet. El periodista y dueño del por tal Oda TV. Soner Yalçin en el momento de su detencion.


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Lucas Farioli / Estambul


Mientras se sucedían las olas de protestas que sacuden y siguen sacudiendo el contexto político de Oriente Medio, el Primer Ministro turco Recep Tayip Erdogan se refería el pasado viernes a la “fortaleza de los valores democráticos de la nueva Turquía” haciendo referencia a la “libertad de pensamiento de la que gozan los turcos hoy en día”. Un día antes el Juzgado de Besiktas en Estambul ordenaba la detención de Soner Yalçin dueño del  conocido portal de noticias, Oda TV (altamente crítico hacia el ejecutivo), así como dos de sus editores, Baris Pelhivan, y Baris Terkoglu.
            El episodio ocurre en el contexto de la investigación de la trama “Ergenekon”, de la que se acusa a los periodistas de formar parte activa.
“Ergenekon” se configura como un complot antigubernamental cuyo principal objeto gravita en provocar el colapso del partido en el poder (Partido para la Justicia y el Desarrollo, AKP por sus siglas en turco, de corte islamista moderado). La banda está constituida tanto por miembros de las fuerzas armadas (históricamente ligadas a la custodia de los valores laicos país), así como otros agentes de la vida intelectual y política del país. Sin embargo son muchas las voces críticas que sostienen que los islamistas “estarían aprovechando la resonancia del caso para hacer purga de enemigos políticos, incluyendo a los miembros de varios medios de comunicación que se oponen abiertamente a la gestión del gobierno”.
            En palabras del propio Primer Ministro Erdogan, el impacto de la noticia “se debe al empeño en crear un ‘estado de miedo’ por parte de los partidos de la oposición”.
            “¿Existe algún artículo del que no nos hayamos percatado en nuestra constitución, que legitime la total inmunidad a los miembros de los medios de comunicación?, ¿Es que las responsabilidades de este colectivo ante la ley, el fisco, y demás menesteres distan con las de cualquier ciudadano común?”, cuestionó el Premier durante el encuentro que mantuvo con sus allegados políticos en la sede provincial del partido.
            Según informaba hoy el diario oficialista Zaman, los documentos decomisados a los periodistas detenidos  “hacen referencia a un plan secreto para desacreditar las investigaciones en curso sobre la trama Ergenekon” aunque el fiscal sostiene que los periodistas “podrían también formar parte del complot”. Por su parte según declararon a los medios los abogados defensores, durante los interrogatorios, las pesquisas se han centrado en definir las relaciones entre los periodistas arrestados y los principales líderes opositores”.
            Sin embargo estas detenciones no han pasado desapercibidas para Thomas Hammarberg del Comisionado del Consejo Europeo para los Derechos Humanos, quien se declaró “preocupado porque se detenga a gente por lo que ha escrito”. El diplomático aprovechó para exigir al gobierno turco “que garantice las libertades esenciales de prensa” a escasos días de que el Ministro turco de Comercio Exterior Zafer Çaglayan declarase que “Turquía sigue aspirando firmemente a formar parte de la UE”.
            Por su parte según citaba esta mañana el diario turco Hürriyet, el nuevo embajador de los Estados Unidos en Ankara Francis J. Ricciardone, reaccionó de forma mucho mas contundente calificando las políticas del ejecutivo en materia de libertad de prensa de “hipócritas”. Las declaraciones levantaron la ira del Primer Ministro Erdogan quien se refirió al nuevo embajador como “un novato desconocedor de la realidad política del país”
            Según señalan fuentes de la Plataforma Turca por la Libertad de Prensa citadas por la CNN “existen en Turquía unos 50 periodistas encarcelados y otros 100 aguardando acciones legales en su contra y 2000 casos en las que están directa e indirectamente involucrados periodistas y medios de comunicación”, Algo que ya en el año 2010 levantó ampollas en Bruselas donde la Consejo Europeo para los Derechos Humanos, acusó a Turquía de “no hacer suficiente esfuerzo para garantizar unos mínimos estándares de libertad de expresión”.
            Dogan Tiliç, portavoz de la Plataforma Turca por la Libertad de Prensa fue más allá y apuntó directamente a la “motivación política detrás de los arrestos”.
            “Cuanto más se consolida el poder del AKP en las altas esferas del estado, más intolerante se vuelve”, señaló Tiliç.
            La organización no gubernamental Freedom House calificaba a Turquía “inicuamente libre” en materia de libertad de prensa, desacuerdo a su Índice Anual de Análisis sobre Medios de Comunicación Internacionales. Karin Deutch Karlekar activista de Freedom House advirtió a Página/12 que “el encarcelamiento y persecución de periodistas,  la actitud hostil del gobierno hacia aquellas plataformas críticas y leyes excesivamente taxativas hace que las capacidades para dotar de información confiable y fidedigna por parte de los medios turcos, se vean seriamente mermadas”.
            “El porcentaje de periodistas encarcelados por año es simplemente alarmante” concluyó la activista.
            Mientras los periodistas de Oda TV continúan bajo arresto y prosiguen los interrogatorios, se suceden las reacciones tanto dentro de Turquía como en el contexto global donde varios medios internacionales ya se han hecho eco del asunto.
            Según el Índice de Libertad de Prensa Mundial elaborado por la organización con base en París ‘Reporteros Sin Fronteras’, Turquía ocupe el penoso puesto 138 entre 178 países.  un dato que sin duda invita a la reflexión.

           
           

sábado, 22 de enero de 2011

Fracasa la cumbre nuclear (Página/12 Argentina)

Foto: Ámbito.com, El negociador iraní Said Jalilí


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Lucas Farioli / Estambul

Como ya dejaba entrever la inmensa mayoría de los medios turcos, la reunión del P5+1 (cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU + Alemania) e Irán sobre el diferendo nuclear ha resultado en otro fracaso. Así lo ha dejado claro ayer en la rueda de prensa del Palacio de Çigaran, de Estambul, la responsable de la política exterior europea Catherine Ashton: “Hemos venido aquí con propuestas específicas para ayudar a construir lazos de confianza. Hemos tenido una serie de encuentros con los negociadores iraníes incluyendo en una reunión separada a los países miembros del grupo de Viena. Por ello, esperábamos una discusión fluida con sobre esas propuestas”.
La responsable de la política exterior europea se refería de esta manera a la obstinación de Said Jalilí de que “se levanten las sanciones como condición indispensable para que inicie cualquier negociación”. A lo que lady Ashton respondió que “P5+1 no objeta el uso de energía atómica con usos civiles por parte de Irán, pero es esencial que Irán sea capaz de demostrar que su programa nuclear atiende únicamente a fines pacíficos. Cualquier intento de retirar las sanciones, serían un gesto que acompañaría la decisión de Irán de colaborar con la comunidad internacional respecto a su programa nuclear, y no una precondición para negociar acerca de las mismas”.
Por ello Ashton se mostró firme asegurando que las condiciones que especifica la resolución 1929 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas “no se han dado hasta el momento como para justificar el levantamiento de las sanciones impuestas contra al República Islámica”.
Desde la delegación europea se manifestó un sentimiento de “profunda decepción”, si bien Ashton señaló que “las propuestas siguen sobre la mesa para cuando Irán quiera sentarse a dialogar”.
Durante la rueda de prensa, la delegación iraní desmintió cualquier intención de sentarse a negociar en conversaciones por separado con EE.UU., como algunos medios han venido especulando. El negociador iraní contraatacó: “No comprendemos por qué no hay también negociaciones sobre los programas de armamento nuclear israelíes”. Asimismo, Jalilí destacó que el pasado fin de semana 130 instalaciones nucleares iraníes fueron inspeccionadas por miembros de la comunidad internacional, lo que a juicio de Irán sugiere que Occidente pretende hacer oídos sordos a cualquier reclamo iraní.
Tanto Ashton como Jalilí agradecieron el rol mediador de Ahmet Davotuglu, titular de la cartera de Exteriores turco, quien al igual que los demás miembros de su Ejecutivo tenían confianza en que se avanzaría durante estas conversaciones. En el aire quedan ahora varios interrogantes, mientras los expertos se preguntan si se trata de otra maniobra para ganar tiempo o si realmente Irán empieza a sentir el desgaste de las sanciones.

Cumbre nuclear turca (Página/12 Argentina)

Foto: Anónima. La representante de esxteriores europea Catherine Ashton


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Lucas Farioli / Estambul

Ankara impulsa con optimismo el plan que acordó con Irán y Brasil para afianzar su liderazgo en la región, pero los analistas no creen que las potencias lo acepten.
Los representantes de la República Islámica de Irán y el grupo del P5+1 (los cinco miembros permanentes del consejo de seguridad + Alemania) se reunieron ayer en Estambul para discutir el programa nuclear iraní, mientras las opiniones de los expertos internacionales se muestran divididas sobre los resultados de la cumbre. Turquía continúa mostrándose optimista y espera una solución que le reafirme su posición de factor regional determinante. Pero varios medios turcos señalan que, pese a las intenciones del Ejecutivo, la cumbre sólo tendrá un “valor simbólico”.
La delegación persa viene encabezada por Said Jalilí, mientras que al frente de la delegación del P5+1 se encuentra la comisaria europea de Exteriores Catherine Ashton.
Desde el P5+1 se cree que, si bien Irán podría haber intentado ganar tiempo desviando la reunión a Estambul para el 21 de enero (se esperaba una cumbre en Viena a principios de diciembre), lo cierto es que el hecho de que haya sido el propio Irán el precursor de los encuentros indica que el paquete de sanciones aprobado el pasado año por el consejo de seguridad podría estar surtiendo efecto.
Por otro lado, el líder del AKP (Partido para la Justicia y el De-sarrollo, de corte islamista moderado), Recep Tayyip Erdogan, se muestra particularmente optimista en relación a las conversaciones sobre el diferendo nuclear que mantienen Irán y los poderes mundiales. Asimismo, ha trascendido que Ankara espera una versión modificada de la declaración de Teherán que en su día fue apuntalada por Turquía y Brasil, y que el nuevo acuerdo desemboque en la resolución final de la disputa.
“Creemos que ‘La declaración de Teherán’ representa una estupenda oportunidad para construir lazos de confianza entre las partes implicadas”, comentó el ministro de Exteriores turco Ahmet Davutoglu a su colega ruso Sergei Lavrov, quien se mostró de acuerdo con las declaraciones.
Sin embargo, fuentes anónimas citadas por el diario opositor turco Hürriyet señalan que la nueva ronda de negociaciones tiene un carácter simbólico y tildan al Ejecutivo turco de ingenuo. “La solución de la disputa pasa por dotar de más transparencia al programa de enriquecimiento de uranio llevado a cabo por la república Islámica, lo que seguramente va para largo.”
Bruno Tertrais, experto de la Fundación para la Investigación Estratégica (organización basada en París), fue más allá. “Los poderes mundiales no necesitan negociar con Irán ni permitir que Turquía utilice este diferendo para establecerse como un poder regional capaz de mediar en un conflicto tan delicado. Lo que buscan las potencias es establecer mecanismos de presión más eficaces y contundentes”, citó Hürriyet.
La estrategia del ministro de exteriores turco Ahmet Davutoglu de “cero conflictos con los vecinos” ha proporcionado a Turquía una relación más cordial con los países colindantes en medio de un contexto geopolítico particularmente volátil. Asimismo, Turquía cuenta con varios acuerdos de cooperación energética con Irán. A lo largo de la frontera con la república islámica, Turquía sitúa varias fábricas textiles que se nutren de energía nuclear barata iraní. Estas fábricas textiles también comercian con firmas españolas.
Por otro lado, aun siendo miembro de la OTAN, Turquía no quiere verse en problemas con un vecino con capacidad militar y potencialmente nuclear como Irán, señalan varios expertos al diario oficialista Zaman. No es una coincidencia que Turquía siga siendo partidaria de mantener las aproximadamente 90 cabezas nucleares (se trata de misiles montados sobre aviones) que la Alianza Atlántica posee en territorio turco.
En este sentido, diplomáticos turcos ven la creciente tensión entre Irán e Israel, un factor de desestabilización que podría traerle serias consecuencias para el delicado contexto de Medio Oriente, por lo que apuntan a una resolución que consiga disminuir la tensión. Por esta razón los turcos se encuentran a disposición de todas las partes implicadas, aunque lo cierto es que carecen de peso en el diferendo nuclear.
Entre el optimismo del gobierno turco y la falta de expectativa de la oposición, las negociaciones empezaron ayer en el Palacio de Çigaran, sobre la ribera oeste del Bósforo, y continuarán durante el día de hoy.

"Un orden Global más justo" Página/12 Argentina

Foto: Página/12


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Lucas Farioli, Fernando Cibeira / Ankara

En la cena que cerró su paso por Ankara, la Presidenta y su par de Turquía, Abdullah Gul, firmaron cuatro acuerdos comerciales para promover un “relanzamiento de las relaciones” bilaterales.

En el brindis con el que terminó su jornada en Ankara junto a su par turco, Abdullah Gul, la presidenta Cristina Kirchner pidió por “un orden global más justo, más equitativo y más igualitario, porque es la única forma de tener una verdadera paz y seguridad mundial”. Luego de visitas más centradas en lo económico en Kuwait y Qatar, la de Turquía fue la escala de la gira presidencial con más contenido político. Los presidentes hablaron aquí del “relanzamiento de las relaciones” bilaterales. Gul marcó la necesidad de que Argentina y Turquía “sigan cooperando” en los foros internacionales. Firmaron cuatro acuerdos que apuntan a fortalecer el vínculo.

Cristina Kirchner estuvo a la mañana y a la noche en la residencia presidencial con Gul, una especie de quinta de Olivos pero más grande y con mayores medidas de seguridad. Por la mañana cumplieron todas las formalidades de estos casos. Pasaron revista a las tropas, entonaron los himnos, saludaron a las comitivas y rápidamente pasaron al salón de reunión antes de que el frío congelara a alguien. El encuentro duró más de una hora, primero solos y luego con sus gabinetes. Después se presentaron juntos en el coqueto salón de conferencias. Con las banderas turca y argentina de fondo, no aceptaron preguntas y expusieron acerca de lo que habían hablado.

Gul se extendió en el relato de la antigüedad de la relación. En un dato que luego la Presidenta retomaría, recordó que en Argentina se le dice “turco” a cualquier inmigrante que venga de esta parte del mundo. Incluso, como mencionó Cristina Kirchner, cuando la mayoría sea en realidad de origen sirio libanés. Ambos lo consideraron una herencia del Imperio Otomano, pero también una muestra de la larga historia y del afecto entre ambas sociedades. En retribución, Gul comentó que la calle con mayor movida de Ankara se llama “Arjentain”, como se dice Argentina en turco.

Una forma concreta de relacionar dos países es estableciendo una ruta aérea. Algunos empresarios argentinos alabaron durante la gira la “ejecutividad” del emir de Qatar, que ordenó que la muy buena aerolínea Qatar Airways llegara hasta Buenos Aires y su deseo se cumplió en apenas unos meses. Pero eso, claro, porque el emir no tiene que discutir con muchos estamentos sus decisiones. El jeque de Kuwait, quien al menos tiene un Parlamento, anticipó que también están rearmando su aerolínea y que planea hacerla llegar hasta Argentina. Ayer fue el turno de Turquía. El ministro de Planificación, Julio De Vido, firmó un acuerdo con el ministro de Transporte, Binali Yildrim, para analizar la interconexión aérea entre ambos países.

Cristina Kirchner volvió sobre uno de los conceptos que más reiteró durante la gira, el de considerar la crisis financiera no como una desgracia, sino como una oportunidad de cambio para los países emergentes. Recordó que han sido las economías emergentes las que han definido el crecimiento económico de la década. La Presidenta comparó la crisis turca de 2000 con la argentina de 2001. Que luego ambos países consiguieron rehacerse y prácticamente pasaron incólumes la debacle financiera de 2008. Por la noche, de riguroso negro, la Presidenta fue a la cena con su hija, Florencia, y el resto de la comitiva. Lució distendida e hizo chistes. Con Gul, cuando no encontraba sus anteojos para leer, y con la traductora, cuando se dio cuenta de lo rápido que estaba hablando sin darle tiempo de trasladarlo al difícil turco. “Es una mujer sacrificada”, le dijo.

Copa en mano, Cristina señaló que “Turquía y Argentina se confirman como dos economías emergentes”, en una crisis global que supone “una oportunidad para cambiar los modelos económicos tradicionales por un orden global diferente, más justo, más equitativo, más igualitario, para tener una verdadera paz y seguridad mundial”. Reiteró que tanto “Turquía como Argentina, miembros del G-20, cerraron el año fiscal con excelentes resultados en medio de una crisis financiera sin precedentes, lo que indica que se están produciendo cambios en el orden mundial”, lo que esperan también revitalice el intercambio bilateral. En ese sentido, la directora del Departamento General de las Américas turco, Ebru Barutçu, le dijo a Página/12 que la caída de las cifras comerciales entre ambos países “es el resultado natural de la crisis global que ha afectado no sólo el comercio con la Argentina sino en todo el ámbito internacional”. Para Barutçu, “nos encontramos en un momento de clara recuperación del comercio argentino-turco”.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Cuando volvió el Mavi Marmara (Página/12 Argentina)





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Lucas Farioli / Estambul

La organización de ayuda humanitaria IHH, (Insan Hakli ve Hürriyetleri Insani Yardim Vakfi)), no había escatimado en recurso para anunciarlo de forma rimbómbate “nuestro Mavi Marmara regresa a Estambul, vayamos a recibirlo”. Clamaban los carteles, afiches y pasacalles instalados en todo los rincones de la vieja urbe.
Se trata de otro acto de IHH la organización que preparó el envío de la llamada “Flotilla de la Libertad” (un grupo de embarcaciones procedentes de Grecia Turquía e Irlanda que pretendían llevar ayuda humanitaria a la franja de Gaza bajo bloqueo por parte de Israel),
El incidente de la flotilla tuvo lugar a las 04.30 horas de la madrugada del 31 de Mayo. Entonces comandos navales israelíes atacaron las embarcaciones “de forma brutal y haciendo un uso de a fuerza exagerado y totalmente innecesario”, según destaca la comisión de las Naciones Unidas que preparó un informe sobre el caso.
La operación dejó un saldo de nueve muertos de nacionalidad turca (uno de ellos estadounidense de origen turco), 31 heridos de diversa consideración, y 23 heridos de gravedad. Asimismo como bien han reconocido las propias autoridades israelíes, el abordaje se produjo en las coordenadas 32º 42,0 N, 33º 30,0 E, a unas 73 millas náuticas del área continental Israelí, es decir, que el ataque tuvo lugar en aguas internacionales lo que según los términos de derecho internacional y los acuerdos de seguridad marítima de la que la propia Israel es signataria, constituye una acción patentemente ilegal. El Mavi Marmara entonces, fue el epicentro de la furia de los comandos israelíes así como el escenario principal de los trágicos eventos de aquella madrugada.


Foto: Lucas Farioli.

Efectivamente el barco regresó a su Estambul y lo hizo surcando las aguas a las que debe su nomenclatura hasta posarse suavemente en Sarayburno, en la ribera Sur del Cuerno de Oro. Este domingo 26 de diciembre a las 12:57 horas, tras seis meses de cautiverio, el que se ha convertido en un verdadero icono de la lucha por los derechos del pueblo palestino, volvió a su hogar mientras lo esperaban centenares de simpatizantes a los gritos de “hos geldin” (bienvenido)
La gente esperaba desde hacía horas. Algunos incluso madrugaron para encontrar un buen sitio. Por ello, al distinguirse la silueta de la embarcación penetrando en el delta que preside el palacio de Topkapi; el público estalló en grande ovaciones y se vivieron momentos de gran emoción con llantos y abrazos e imponentes gritos de furia. “Ahhahu ekber” (diós es el más grande, en árabe) o “Israil devlet terörü” (Israel terrorismo de estado en turco).
Entre aquellos que se situaban en las primeras fila, frente al muelle y tras un escenario cuidadosamente preparado, se encontraban los dirigentes de la organización, los militantes que vivieron la pesadilla en primera persona, y los familiares de los nueve “mártires” que sucumbieron en el brutal ataque. “No llaméis muertos a aquellos que mueren en el camino de diós porque están aquí con nosotros, solo que vosotros nos podéis verlos” rezaba un cartel hecho a mano y que un joven veintiañero sostenía frente a la entrada.
“Yo trabajo mucho y apenas tengo tiempo, pero hoy he venido aquí a colaborar con la organización de la que formo parte IHH, y a darles mi tiempo para lo que haga falta” señala Ahmet Kiyabakan, militante de la organización y parte del aparato de seguridad encargado de mantener orden y evitar situaciones peligrosas durante la ceremonia.
“Estamos muy emocionados de volver a ver a nuestro Mavi Marmara de regreso. Es un gran placer compartir este momento tan especial con nuestros hermanos”
Sin dejar de prestar atención a su labor Ahmet confirmó a Página/12 que “como ya había augurado la dirección de IHH, a finales de Mayo próximo la organización tiene planeado enviar otra flotilla”. (Esto además fue anunciado de nuevo durante la ceremonia y a través de un comunicado enviado a os corresponsales extranjeros el pasado mes). 
Preguntado de si le gustaría embarcarse rumbo a Gaza Ahmet responde sin pestañear “Sí hay sitio y existe la posibilidad de que yo pueda ir desde luego que iría encantado”.
Si bien el éxito de la convocatoria y la demostración de cariño fue rotunda a los organizadores les falló disimular que el carácter ostensiblemente islamista en el que desembocó el acto. Durante el evento las “vakfis” religiosas (grupos, o hermandades) conocidas por su buena organización, disciplina y trabajo comunitario, se esmeraron en darle al evento un tinte con marcado carácter religioso que no hizo sentir cómodos a aquellos laicistas de clase media que también condenaron el ataque y que como era de esperar no acudieron al recibimiento. Como soldados y ataviados con cintas en la frente y banderas negras con escrituras coránicas en árabe, entonaban cánticos que no encajaban en absoluto con la apariencia de valores pacifistas que promulga IHH.

Foto: Lucas Farioli

Por otro lado resultaba chocante que apenas hubiera mujeres que no estuvieran veladas. (aunque las que no lo estaban también fueron calidamente bienvenidas). Además en algunas zonas del recinto hombres y mujeres tenían que permanecer separados, pocas parejas de novios iban de la mano y en los alrededores del muelle se habían habilitado un área destinada al rezo colectivo. El hecho de que el publico fuera tan particular señala claramente quienes son los que mas se identifican con las proclamas de IHH y hacia donde apunta su trabajo. En este sentido no es un secreto que IHH tiende a centrarse en regiones donde el Islam predomina o donde los musulmanes “son oprimidos o sufren los desastres naturales”, Chechenia, Bosnia, Palestina o Pakistán conforman los ejemplos mas claros.
Algunos medios turcos denuncian que IHH proporciona una amplia rentabilidad política al partido en el poder del Primer Ministro Recep Tayyip Erdogan del Partido para la Justicia y el Desarrollo (AKP por sus siglas en turco, de corte islamista moderado).
“El Mavi Marmara era un barco propiedad de la administración del AKP de Estambul que fue ‘vendido’ a IHH”, señala en tono irónico, Haldun Solmaztürk, ex general del ejercito y analista político conocido por sus fuertes convicciones laicistas y kemalistas.
“Las bases islamistas radicales que fundamentan IHH son ampliamente conocidas por todos, pero al margen de cualquier evento que concierna a Palestina lo cierto es que el AKP ha venido usando este tema por motivaciones ideológicas con trasfondo político”, señala Solmaztürk.
“En vez de intervenir para evitar que este ‘regreso del Mavi Marmara’ se convierta en un show anti-israelí, lo cierto es que el ejecutivo islamista prefiere esperar los beneficios políticos que en el contexto político doméstico, la película del Marmara le proporcionará, dicho sea de paso, con el beneplácito de Irán”
Preguntado por la posibilidad de que IHH mande otra flotilla como bien anunciaron hoy sus dirigentes, y la reacción de las fuerzas armadas Solmaztük se mostró evasivo pero tajante. “eso sería una estupidez, no puede volver a ocurrir”
Turquía es un país una gran complejidad social y política. Esto se explica a través del ecuánime uso político de los valores asociados a la religión, como el instrumento que encarna la emancipación de clases dirigentes que hasta ahora siempre habían sido la judicatura y las fuerzas armadas. Bajo la bandera del laicismo, como insignia de la modernidad y los valores occidentales estos colectivos no dudaron en utilizar el miedo para definir a sus incondicionales, las clases medias que sienten un terror irracional a perder su estilo de vida occidental y encuentran en la vecina Irán la principal exponente de sus ansiedades.
En este sentido el emotivo Primer Ministro Erdogan se conforma como un estratega que ha sabido ofrecer una imagen de contención de cara al contexto occidental mientras que ha jugado la carta islamista abanderando temas delicados para buena parte del electorado turco, como lo es la causa palestina.
Días atrás el Ministro de Asuntos Exteriores turco Ahmet Davutoglu ya había avisado de que “las relaciones turco-israelíes habían entrado finalmente en una nueva era” en referencia al envío de dos aviones cisterna turcos para combatir el que quizás haya supuesto el peor incendio de la historia de Israel.
La ayuda turca (que viene sin que el Premier israelí Benjamín Netanyahu la haya siquiera solicitado) representa una oportunidad de oro para sanear las maltrechas relaciones con uno de los más antiguos aliados del estado judío.
Según señalan fuentes citadas por el diario progresista israelí Haaretz, tras gesto turco, Netanyahu habría enviado a Ankara a su representante en el Comité de Investigación de las Naciones Unidas para el Incidente Marítimo del 31 de Mayo, Yosef Ciechanover para encontrarse con el subsecretario de la cartera de exteriores turco Feridum Sinirlioglu.
En este sentido Turquía insistía en dos puntos clave para materializar la reconciliación: una compensación económica y una disculpa pública.
Según informó la agencia Reuters a principios de mes “diplomáticos israelíes habrían preparado un borrador en la que el estado se comprometía a ofrecer hasta 100.000 dólares de indemnización por cada activista abatido mientras que la disculpa quedaría sujeta a una declaración de arrepentimiento a cambio de la exención de cargos contra el personal militar que participó en el ataque”.
A falta seis meses para las elecciones, alcanzar un acuerdo semejante resultaría vital para asegurar una victoria contundente. Mientras tanto para beneplácito de unos y para aversión de otros el Mavi Marmara, que podrá ser visitado para que se puedan apreciar lo que dejó la batalla, se convertirá en un símbolo cuyo coste político podría tener consecuencias gravísimas de usarse para promulgar el odio en vez de la paz.