"No hay sociedades idénticas, no hay países que sean mejores que otros, ni religiones que sirvan para conquistar verdades. Si sólo intentáramos comprender que nuestra vida es tan efímera como un copo de nieve, quizás entonces, después de haber conquistado la belleza, podríamos permanecer serenos hasta la posteridad."


Orhan Pamuk


lunes, 13 de septiembre de 2010

Turquía da un empujón a sus ambiciones europeas (Público ESP)

Foto: Lucas Farioli, Colegio electoral, Acibadem, Estambul

El 58% de los turcos vota a favor de la reforma constitucional que limita el poder del ejército y reforma la judicatura


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Lucas Farioli / Estambul

Los turcos han otorgado una clara mayoría a un paquete de reformas de la Constitución del país que fue ideada por los militares tras un golpe de Estado hace exactamente 30 años. A falta de la confirmación oficial, los medios turcos informaron que el sí se impuso en el referéndum de ayer con un 58% de los votos.

El resultado es un espaldarazo para el primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, del moderadamente islamista AKP, que había sido el principal impulsor de la reforma. También acerca a Turquía un poco más a la anhelada entrada en la Unión Europea porque la reforma cumple uno de los requisitos clave de Bruselas: la limitación del poder de las Fuerzas Armadas en la vida política.

La Comisión Europea se felicitó anoche por el triunfo del sí. "Es un paso en la dirección correcta", dijo el comisario para la ampliación, Stefan Füle, en un comunicado. Pero añadió que todavía hacen falta "muchas otras reformas" para que se cumpla el sueño europeo de Turquía.

"Hoy ha ganado la democracia en Turquía", declaró Erdogan ante sus seguidores en la sede del AKP en Estambul, la capital económica del país. El primer ministro añadió que el referéndum manda un claro mensaje a aquellos que aún sueñan con golpes militares. Desde su llegada al poder en 2002, el islamismo moderado del AKP ha irritado al ejército que se considera el guardián del carácter laico de la república fundada por Mustafá Kemal Atatürk en 1923. El AKP de Erdogan ha gobernado en constante antagonismo con los generales y ha sobrevivido varios intentos de ser ilegalizado por los tribunales.

Con la reforma se levanta la inmunidad de los militares golpistas del 12 de septiembre de 1980. Además, todos los militares ahora podrán ser juzgados por tribunales civiles.

La oposición, encabezada por el CHP, el partido fundando por Atatürk, hizo campaña por el no, ya que considera que los cambios referentes al poder judicial dan más poder al AKP para influir en la composición del Tribunal Constitucional.

"Nos identificamos con los temores de los partidarios del no, pero pueden estar tranquilos porque con la aprobación de la nueva Constitución sus derechos civiles y democráticos estarán absolutamente garantizados", dijo el vicepresidente de las juventudes del AKP, Ismail Karaosmanoglu.

"Es un desastre mayor en la democracia turca. No es una coincidencia que en las zonas más modernas y occidentalizadas de Turquía, como la costa egea, el no haya arrasado y que, por el contrario, en Anatolia central, más pobre y apegada en los valores religiosos ocurra justo lo contrario", dijo el general retirado y analista político Haldun Solmazturk.

Según el investigador del departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad de Galatasaray, Tolga Bilener, los resultados son "mejores de lo que el AKP predecía" y que el 58% de los votos "representa un éxito muy contundente para el Gobierno".

Pero también tuvo cierto éxito el llamamiento al boicot del referéndum, sobre todo por los partidos kurdos que consideran que la reforma no mejora la situación de esta minoría. "Es llamativo que en la ciudad de Hakkari [en la región kurda en el sureste de Anatolia] sólo haya votado un 6% de la gente, o que en Dyarbakir [el feudo nacionalista kurdo] sólo lo hayan hecho el 33%. Esto deja bastante claro cuál es el mensaje político kurdo, en cuyas regiones el boicot a los comicios ha sido masivo", comentó Bilener
Paso insuficiente

Pero no sólo los kurdos se negaron a pronunciarse a favor o en contra de la reforma. Muchos ciudadanos consideran que el paquete sometido a voto ayer era insuficiente. "Necesitamos una gran reforma, por eso no he querido oponerme, pero tampoco apoyo el paquete de enmiendas porque discrepo con la forma inaceptable de plantearlas", señaló Doga Cansu Özlük, una estudiante estambulí de 21 años.



El boicot kurdo provoca tensiones (Público ESP)

Foto: Publico.es


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Lucas Farioli / EFE / Publico / Estambul / Ankara / Madrid

La jornada del referéndum fue marcada por varios incidentes violentos, sobre todo en el sureste del país, la zona de población kurda. El partido kurdo Paz y Democracia (BDP) habían llamado al boicot de la consulta "por no incluir en el paquete de reformas ninguna mención especial al problema kurdo".

El incidente más grave ocurrió en la provincia de Mersin, donde unos 20 simpatizantes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK, considerado grupo terrorista por Turquía, EEUU y la UE) atacaron por la mañana el colegio electoral de Mimar Sinan. Una veintena de personas encapuchadas lanzaron cócteles molotov contra el edificio, según la agencia de noticias turca Dogan. Más tarde, supuestos miembros del PKL atacaron un convoy que transportaba urnas, hiriendo a un soldado, informó Dogan.

Testigos citados por el diario Hürriyet informaron de que, tras la intervención policial, un centenar de simpatizantes kurdos nacionalistas lanzaron piedras y otros objetos contra las fuerzas de seguridad en el distrito de Akdeniz, cerca de la ciudad de Mersin, capital de esta provincia del sur, muy cercana a las zonas kurdas.

En el Kurdistán turco, y tras el anuncio de boicot por el BDP, la policía desplegó a miles de agentes en las zonas mayoritariamente habitadas por kurdos. "Las fuerzas armadas en la zona se encuentran en estado de máxima alerta. Se esperan ataques severos", comentó ayer el capitán de las Fuerzas Armadas en Diyarbakir, la principal ciudad de los kurdos de Turquía.

Algunos guardias paramilitares atacaron en zonas rurales de la provincia de Sirnak a personas que decidieron no acudir a las urnas, en contra de lo que obliga la ley turca. En algunas ciudades se instalaron cámaras de seguridad para determinar la identidad que las personas que evitan que los votantes puedan acudir a las urnas. Según la agencia Firat, cercana al PKK, al menos 15 personas resultaron heridas en esos incidentes.
Cientos de detenidos

La versión de las autoridades turcas es diferente. Según la agencia de noticias semioficial Anadolu, medio centenar de personas fueron detenidas en las provincias de Van y Batman, en el sureste del país, por forzar a los votantes a boicotear el referéndum. En la ciudad de Siirt, un soldado turco murió tras pisar una mina, informó Anatolia News.

Fuentes kurdas insistieron en la violencia de las fuerzas turcas y hablaron incluso de cientos de detenidos en operativos policiales, no sólo en el sureste sino en todo el país y desde el sábado por la noche.

Turquía dijo sí a la nueva constitución (Reportaje, Página12 ARG)

Foto: Lucas Farioli, Tumba M Kemal Ataturk, Ankara


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Lucas Farioli / Estambul

Entre los aspectos más importantes, el paquete de reformas que impulsa el gobierno de Erdogan modifica el Poder Judicial y el Tribunal Constitucional, además de recortar los privilegios de los militares.

En una madrugada como la del día de ayer, hace exactamente 30 años, los tanques del ejército turco invadían las calles de las urbes del país. Kenan Evren, general de las fuerzas armadas, acababa de iniciar un sangriento golpe de Estado en el que procuraba “poner en orden el país”. Con este propósito, los militares turcos arrestaron a 150 mil personas, cerraron sindicatos, agrupaciones ciudadanas, partidos políticos y medios de comunicación. En los dos años posteriores hubo represión, ejecutados (oficialmente), desaparecidos (extraoficialmente) y como guinda final la Carta Magna que la junta militar redactó e impuso a una población temerosa que había perdido todo interés en la política.

Esa misma Constitución ha tutelado el país durante las últimas tres décadas. Ayer, en el aniversario del levantamiento, más de 49 millones de turcos y 2,5 millones de ciudadanos emigrados fueron convocados para aprobar el paquete de reformas constitucionales planteado por el partido en el poder, el islamista moderado Partido para la Justicia y el Desarrollo (AKP por sus siglas en turco), bajo el liderazgo del primer ministro Recep Tayyip Erdogan.

A las 19 hora local, la cadena NTV informaba que en el recuento del 99 por ciento de las papeletas escrutadas, el 58 por ciento de los turcos se había inclinado por el voto favorable al paquete de 26 enmiendas constitucionales proyectadas por el Ejecutivo.

Entre muchas otras, las reformas tienen el objeto de limitar los poderes de las fuerzas armadas (proclamadas por Mustafa Kemal Pasa como las guardianas de los valores jacobinos y seculares que suponen los mismos cimientos de la república), y la modificación del Tribunal Constitucional, cuyos miembros además de ser designados por el jefe de Estado, el islamista Abdullah Gül, junto con el Parlamento, aumentarán sus miembros de los 11 actuales a 17. Según especifica el propio AKP, el objetivo de esta medida es pluralizar la Corte y evitar así los procesos de ilegalización que han venido afectando a varios partidos islamistas y kurdos durante años.

En Estambul, el día no invitaba a salir. Viento, frío y lluvia. Una jornada melancólica e ideal para recordarles a los turcos su pasado turbio y que se ha desarrollado con múltiples incidentes. El más grave de ellos fue el ataque que una veintena de simpatizantes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK por sus siglas en kurdo y considerado como grupo terrorista por Turquía, EE.UU. y la UE) protagonizaron en la mañana en la provincia del sudeste turco de Mersin, donde –según informó la agencia turca Dogan– el colegio electoral Mimar Sinan fue el blanco de un ataque por parte de activistas que profirieron insultos y lanzaron cócteles molotov a los ciudadanos que acudían a votar. Además, un soldado murió en la explosión de una mina en la provincia kurda de Siit, según comunicó la agencia Anatolia News.

En Dyarbakir, el feudo kurdo de Turquía por excelencia, fuentes anónimas pertenecientes al cuerpo del ejército allí estacionados señalaron que “estaban en estado de máximo alerta y que se esperaban incidentes”. No es para menos. La cúpula del único partido nacionalista kurdo con representación parlamentaria, Baris ve Demokrasi Partisi (BDP), pedía a sus votantes que “boicoteen los comicios porque en el paquete de enmiendas constitucionales no hay ninguna mención especial al problema kurdo”.

Foto: EFE, Primer Ministro Erdogan depositando su voto


El referéndum ha dejado patente la clara polarización de la sociedad turca en materia de política. Por un lado el bloque islamista, compuesto por el AKP (islamista moderado), el Saadet Partisi (islamistas) y el Büyük Birlik Partisi (islamistas y nacionalistas), se ha tomado los comicios muy en serio y no ha dudado en echar mano de las diversas agrupaciones y hermandades vecinales como Halilurrahman Vakfi en Estambul, entre muchas otras en todo el territorio nacional. Estos grupos perfectamente organizados van casa por casa identificando y recogiendo adeptos para ir a votar. Asimismo es moneda común que las Vakfi’s “premien” la participación ciudadana con regalos y ayudas para “los colectivos más necesitados, como las familias numerosas o los estudiantes”.

Los seguidores del “no” (que también cuentan con sus propias redes y Vakfi’s) han hecho lo propio, aunque protagonizando alguna incidencia, como que, por ejemplo, Kemal Kiliçdaroglu, líder del Partido Popular Republicano (CHP) y principal alentador del “no”, haya sido incapaz de ejercer su derecho a voto debido a un malentendido burocrático.

Nada más conocerse el resultado de la consulta, el general retirado y conocido analista político Haldun Solmazturk se pronunció sobre los hechos: “Obviamente, el partido gobernante ha tenido bastante éxito al convencer a la mayoría de los turcos de que estas enmiendas supondrán una democratización genuina del el país”, comentó con una voz irónica. “Es un desastre absoluto y un día funesto para la democracia turca. No es una coincidencia que en las zonas más modernas y occidentalizadas de Turquía, donde existen plenas libertades y derechos, como lo es la costa egea, el ‘no’ haya arrasado, y que por el contrario en Anatolia central, más pobre y apegada en los valores religiosos, ocurra justo lo contrario”, dijo.

Cabe destacar que, aunque ex militar de peso, el señor Solmazturk rechaza plenamente la Constitución de los golpistas, que siempre ha calificado de “antidemocrática”.

El vicepresidente de las juventudes del AKP, Ismail Karaosmanoglu, se mostró precavido y apaciguador: “Comprendo perfectamente los miedos de los votantes contrarios a la enmienda constitucional, pero pueden estar tranquilos porque con la aprobación de la nueva Constitución sus derechos civiles y democráticos estarán absolutamente garantizados”, comentó.

Con respecto a las reacciones desde los cuarteles, Karaosmanoglu respondió: “Estoy seguro de que Isik Kosaner (nuevo jefe de las fuerzas armadas, de fuertes tendencias laicistas) respetará celosamente el resultado de los escrutinios”, concluye.

Según Tolga Bilener, experto en política turca e investigador en el departamento de Relaciones Internacionales en la Universidad de Galatasaray, los resultados han sido “mejor de lo que el AKP esperaba”. Contar con más del 58 por ciento de los votos “supone un éxito para el gobierno”. Los auténticos perdedores en estos comicios han sido los líderes del Partido del Movimiento Patriótico” (MHP, nacionalistas de derecha). “Un tercio de sus militantes ha decidido contradecir la línea política del partido y votar por el ‘sí’”, añadió el investigador.

Treinta años atrás, muy presentes quizás en la memoria colectiva, queda la noche del horror en la que los tanques volvían a recorrer una vez más las calles de Estambul, Ankara, Izmir y otras tantas metrópolis turcas. Ahora sólo le corresponde al público juzgar la estabilidad de las instituciones democráticas del país y mirar hacia un futuro no exento de dificultades, pero que al menos se perfila halagüeño a los ojos de Europa, en cuya democracia el padre de la Turquía moderna, Mustafa Kemal Atatürk, era creyente incondicional.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Turquía decide hoy su futuro (Público ESP)

50 millones de turcos están llamados a las urnas para reformar su constitución

Foto: Lucas Farioli. Uzkudar Estanbul

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Lucas Farioli / Estambul

Treinta años después del último golpe de Estado militar, Turquía celebra hoy un referéndum constitucional con el que el Partido para la Justicia y el Desarrollo (AKP; islamistas moderados) del primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, busca una profunda transformación de la Constitución de 1982, redactada por los generales golpistas y que rige el país desde entonces.

Uno de los platos fuertes de la reforma es la limitación de los poderes de las fuerzas armadas, pilar de la unidad de la República turca desde su fundación, en 1923, por Mustafá Kemal Atatürk, sobre las cenizas del Imperio otomano. Unos 50 millones de turcos están llamados a las urnas para decidir su futuro.

El AKP propone un total de 26 enmiendas constitucionales. Una de las principales es el aumento de los miembros del Tribunal Constitucional de los 11 actuales a 17, de los cuales tres serán designados por el Parlamento, mientras los demás serán nombrados por el jefe de Estado, en la actualidad Abdulá Gül, del AKP. Varios medios turcos ven en esta propuesta "un intento de comprometer los principios de la independencia judicial".

Los partidarios del sí al referéndum juegan con el factor emocional del golpe de Estado que el general Kenan Evren protagonizó en 1980. Porque otra propuesta del Ejecutivo es quitar la impunidad de la que se benefician los golpistas. Y todo militar que cometa un delito contra la Constitución será juzgado en un tribunal civil.

Las reformas están respaldadas por el AKP, el Saadet Partisi (islamistas) y el Büyük Birlik Partisi (islamistas y nacionalistas). En una reciente entrevista en el diario Taraf, Erdogan dijo: "Si conseguimos una mayoría lo suficientemente contundente en las próximas legislativas [previstas para 2011], haremos una Constitución completamente nueva". Una declaración que despertó el pánico en los sectores más seculares el ejército.

La campaña del no juega con la desconfianza que la clase media mantiene hacia los islamistas y con su miedo a perder su estilo de vida occidental. El no está apoyado por prácticamente todos los demás partidos políticos de izquierda, centro y derecha como el Partido Republicano Popular (CHP; kemalistas y principal fuerza de oposición), el MHP (derecha nacionalista), el BDP (kurdos) y el TKP (comunistas). Quieren poner fin a lo que llaman "el Gobierno arbitrario" de Erdogan. Sólo las enmiendas que prevén más derechos para los niños, los ancianos, los discapacitados, las viudas, los huérfanos y los veteranos de guerra han conseguido el apoyo de todos.
Sin conocimientos

El problema es que, según los últimos sondeos, la gran mayoría de los ciudadanos desconocen el contenido de las enmiendas del AKP. Algunos turcos, sin embargo, osan opinar. Yeliz Yahyabeyoglu, de 28 años, se inclina por el no: "Esto no es más que otra trama del AKP para escapar del control de la justicia". Ihsan Sönmez, editor de 29 años, asegura: "Votaré por el sí porque mi familia ha sufrido durante la dictadura. No sólo quiero que cambien algunos artículos, sino toda la Constitución, y para ello ganar el referéndum es crucial".

En las calles de Estambul, la capital económica de Turquía, no hay descanso para los votantes. Se escuchan las proclamas políticas que las furgonetas electorales emiten: ¡evet! (sí); ¡hayir! (no). Se espera nada menos que un 90% de participación, puesto que el voto es obligatorio. Los analistas consideran que los votantes depositarán su voto según sus partidos de referencia.

Para Tolga Bilener, especialista en política turca e investigador en el Departamento de Relaciones Internacionales en la Universidad de Galatasaray, el hecho de que la intención de voto por el sí y el no alcancen ambos el 45%, según los sondeos, "deja claro la polarización de la ciudadanía, lo que traerá problemas a la hora de presentar cualquier resultado, como una victoria genuina".

"Es necesario contar con una Constitución nueva para adaptar el sistema legal turco con los estándares de la Unión Europea. El problema no es el simple hecho de tener que cambiarla, sino encontrar el consenso necesario acerca de cómo hacerlo", añade Tolga Bilener.

Para el primer ministro Erdogan, del resultado de este referéndum depende el futuro económico del país: "Con las enmiendas pasaremos a una democracia superior, y una democracia superior nos llevará a una economía superior".

Turquía se juega su futuro en las urnas (Reportaje, Pagina12-ARG)

Foto: Lucas Farioli Pagina12

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Lucas Farioli / Estambul


Hoy se celebrará una consulta popular con la que el gobierno del partido de corte islamista moderado pretende legitimar una profunda transformación de la Constitución redactada por militares golpistas, que rige desde hace casi tres décadas.

En los rincones de las enmarañadas calles de Estambul se escuchan las proclamas políticas que las furgonetas electorales expelen tediosamente; ¡¡Evet!!, gritan unos, ¡¡Hayir!!, responden otros, con esa contundencia tan característica de los vocablos turcos. Ambas hacen referencia a dos palabras muy sencillas pero muy concluyentes al oído del ciudadano; “sí” y “no”’. Y es que en Turquía está en juego algo más que el futuro político del país.

Hoy, coincidiendo con el 30º aniversario del último golpe de Estado, se celebrará una consulta popular con la que el gobierno del partido de corte islamista moderado AKP (Partido para la Justicia y el Desarrollo), liderado por el primer ministro Recep Tayyip Erdogan, pretende legitimar una profunda transformación sobre la presente Constitución redactada por militares golpistas, que rige el país desde hace casi tres décadas.

Según puntualiza la administración, los objetivos generales de los cambios pasan por: suavizar las restricciones para que los ciudadanos puedan salir del territorio nacional, brindar más derechos a los menores, así como ofrecer a los funcionarios el derecho a formar sus sindicatos para negociar sus propios acuerdos laborales, etc.

Entre las reformas más destacadas figura la modificación del artículo 10 con el objeto de potenciar la “discriminación positiva” para “proteger a los colectivos más desfavorecidos”, como lo son la mujer, los niños, los inválidos, jubilados y familiares de soldados caídos en acto de servicio” (en Turquía se libra desde hace 30 años una guerra no declarada contra la guerrilla separatista kurda PKK). Asimismo, el Ejecutivo proyecta alterar el artículo 20, con el que intentará “generar mayor transparencia en las cuentas del Estado, así como en la gestión de los datos privados de los ciudadanos”.

Sin embargo, el plato fuerte de las reformas pasa por dos puntos fundamentales que afectan a los elementos más críticos de la vida política del país; la reforma de judicatura y la limitación de poderes a las fuerzas armadas.

Tanto el conjunto de la judicatura como el ejército están íntimamente comprometidos con el legado que el fundador de la República Turca, Mustafá Kemal “Atatürk”, impuso en 1923, tras cimentar, sobre las extintas cenizas del Imperio Otomano, un nuevo régimen ambientado en valores occidentalizados, laicos y nacionalistas, de inspiración francesa.

Según el AKP explica detalladamente en sus cuadernillos propagandísticos, las reformas judiciales aspiran a emular el Tribunal Constitucional de 1969 (en el que un tercio de la sala era designada por el Parlamento). Y el Ejecutivo proyecta aumentar los miembros de los 11 actuales a 17, de los que 3 serán designados por el Parlamento (en el Parlamento turco no existe un sistema que garantice la proporcionalidad electoral), y los restantes desde los propios mecanismos del tribunal, así como a través del jefe de Estado (puesto que ostenta Abdula Gül, también del islamista moderado AKP).

Es por esto último que varios medios turcos definen esta reforma como un aval para ganar influencia dentro de la judicatura y sortear así los procesos de ilegalización que han venido afectando a un número de partidos islamistas durante varias décadas.

Los partidarios del “sí” juegan con el factor emocional que deriva del sangriento golpe militar protagonizado en 1980 por el general Kenan Evren y principal impulsor de la Constitución actual. Por ello, en el ámbito militar, el Ejecutivo busca derogar el artículo provisional 15 que garantiza la impunidad a los golpistas. Así, pues, dicha medida también prevé delimitar los poderes del YAS, la judicatura militar turca, exponiéndola al examen de la judicatura civil. Las reformas están apoyadas principalmente por el bloque islamista conservador que engloba el partido en el poder, AKP (moderado), Saadet Partisi (islamista) y BBP (radical).



Foto: Lucas Farioli, puesto propagandístico en Uzkudar (Estambul)



La campaña por el “no” juega con la desconfianza que las clases medias tienen hacia los islamistas y con el terror de estas a perder su estilo de vida occidental. Prácticamente la totalidad de los partidos políticos de izquierda, centro y derecha restantes, tales como el CHP (republicano y principal opositor), MHP (ultra-nacionalista) y más minoritarios como: BDP (kurdo), DP (centro) y TKP (Izquierda), se oponen radicalmente al paquete de reformas.

El flamante líder y nuevo dirigente del Partido Popular Republicano (CHP por sus siglas en turco), Kemal Kiliçdaroglu, afirma que tras el paquete de reformas se esconde la intención de los islamistas de “inmiscuirse dentro del Poder Legislativo”, lo que el líder opositor señala como una “clara contradicción sobre los principios de la independencia judicial”.

El hábil Kiliçdaroglu contraataca denunciando el carácter unilateral de la propuesta, lo que según varios medios cercanos a los islamistas supone el mayor descuido de Erdogan. En este sentido, la oposición se apoya en los principios de la Comisión de Venecia (organismo dependiente del Consejo Europeo), que recomienda generar un clima de consenso en consultas de esta índole. Dicho organismo también desacredita propuestas que, como en el caso turco, llevan a referéndum un amplio número de reformas en áreas completamente distintas.

En la misma línea, y refiriendo a las postulaciones de la Organización Mundial del Trabajo, Kiliçdaroglu afirma que las mejoras de las condiciones de los funcionarios no cambian su situación, ya que “se les sigue negando su derecho a la huelga”. Igualmente, el líder republicano se refiere a las reformas sobre derechos del menor como “bastante cínicas”, pues, según comenta, “el poder de la mano de obra infantil ha contribuido al vertiginoso crecimiento económico que supuso la bandera electoral de los islamistas”.

En referencia al buque insignia del paquete de reformas, la abolición del artículo 15 bajo el que se escudan los golpistas, el CHP denuncia que se trata de “una maniobra propagandística” porque “dicha reforma no afecta el capítulo que determina que ninguna ley nueva tiene jurisdicción sobre hechos acontecidos previos a su aprobación”.

Mientras republicanos e islamistas se ensarzan en una espiral de reproches, el columnista turco Can Özelgun, augurando las consecuencias de los posibles resultados, señala: “Como resultado de un ‘no’ el AKP sufriría un tremendo revés. De cara a las elecciones del 2011 tendría que adoptar posiciones más intolerantes con el problema kurdo para contentar a los votantes kemalistas”.

Sobre la misma cuestión, Betül Akkaya, corresponsal del diario Today’s Zaman, comenta: “Un ‘sí’ traería la normalización definitiva de las relaciones entre civiles y militares, lo que se traduce en fuerzas armadas subordinadas al contexto de la clase política”.

De igual forma opina la periodista turca Fatma Disli Zibak: “En mi opinión, de aprobarse las reformas, Turquía entraría de una vez por todas en el club de países democráticos, donde existe la supremacía de la ley”.Los principales medios coinciden en que la aprobación del paquete de reformas le proporcionaría oxígeno a un partido que empieza a notar el desgaste tras nueve años en el poder.

Precisamente de cara a la próxima batalla electoral, el primer ministro Erdogan, en una entrevista con Rasim Ozan Kütahyali del diario Taraf, comentó: “Si conseguimos una mayoría lo suficientemente contundente en las elecciones del 2011, haremos una Constitución desde cero”. La advertencia ha desatado el pánico de las clases laicas, en especial de las fuerzas armadas, que ven peligrar su relevancia política, y que en los últimos años han protagonizado varios complots contra el gobierno,

Conscientes de la alta volatilidad de situación actual, Kiliçdaroglu y sus seguidores ven una oportunidad de oro para catapultarse en el epicentro político tras largos años de ausencia. Por ello apelan a los recelos de los sectores más occidentalizados de la sociedad turca, cuyas ansiedades se personifican en la relación del gobierno con la vecina Irán.

A horas del voto, la opinión pública aparece dividida. En los últimos sondeos sobre intención de voto, el “sí” y el “no” están igualados en el 45 por ciento, mientras el diez por ciento restante sigue dudando. Según considera Tolga Bilener, experto en política turca e investigador en el departamento de Relaciones Internacionales en la Universidad de Galatasaray, en este plebiscito no habrá ganadores. “Cualquiera sea el resultado, la polarización de la ciudadanía traerá problemas a la hora de presentarlo como una victoria genuina”, señaló a Página/12.

Preguntado sobre cuáles son las razones para una consulta de este tipo, Bilener comento: “Existe la obvia necesidad de contar con una Constitución nueva con el objeto de compatibilizar el sistema legal turco con los estándares de la Unión Europea, puesto que el proceso de democratización de Turquía está íntimamente ligado al futuro de las relaciones Turquía-UE. De hecho, todos los partidos políticos están al tanto de que la Constitución de 1982 tendría que ser transformada, nadie clama que la presente sea una Constitución idónea. En cualquier caso, la discusión deriva en cómo y en qué puntos hacerlo exactamente”.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Arranca en Estambul el festival de arte Jangle Jam. A la Turca


Foto: Lucas Farioli, Hush Gallery.Trabajo de Gonzalo Borondo


Lucas Farioli / Estambul

En el la otra cara de Estambul, la joven, y transgresora Kadiköy, comenzó el pasado día 4 de septiembre, Jangle Jam Internacional Art Festival, una iniciativa de la galería de arte Hush, que con el apoyo de la municipalidad en el contexto de la capitalidad europea de la cultura de Estambul, ha dado a luz el ciclo de exhibiciones y conciertos que están teniendo lugar en los rincones de sus desordenadas calles.

Según sus organizadores el proyecto intenta crear un espacio artístico independiente donde proyectar los trabajos de diversos artistas jóvenes venidos de todos los rincones de Europa. El festival cuenta así con un menú que engloba disciplinas tan diversas como: música, performance, teatro experimental, talleres de pintura, graffiti, entre muchas otras.
Ilker Bayraktar ideario de esta iniciativa es además el creador de Hush Gallery, un hostel-galería de arte donde los huéspedes han de contribuir de una forma creativa.
“Cuando montamos el hostel nuestra idea era crear un espacio diferente donde la gente pudiese compartir ideas” comenta Ilker.
“Pero esto no es una cosa fácil, y menos en Turquía, nuestro capital era limitado por lo que al principio tuvimos que abrir solo una habitación y con el dinero invertir en camas y muebles. Es por ello que la decoración y la iniciativa artística viene dada de la mano de los propios clientes que nos tuvieron que ayudar a pintarlo y hacerlo más habitable”, añade mientras sonríe.
“Con el tiempo nos hemos estabilizado y ya hemos hecho varias exhibiciones pero quizás el proyecto Jangle Jam es el más serio puesto que cuenta con el apoyo (bastante limitado) del ayuntamiento. No somos profesionales, pero de a poquito hemos establecido los cimientos para crear la marca Jangle Jam, que materializará cada seis meses en una ciudad europea diferente” concluye.
El concepto Jangle Jam es interesante pero se ha visto eclipsado por una serie de factores externos como las festividades del ramadán, y la campaña por el referéndum constitucional. La propuesta aunque llena de potencial se ha visto deslucida por las carencias en materia de divulgación, lo que ha hecho que el festival parezca más un convención de artistas que un proyecto para el público. En cualquier caso cabe destacar el empeño y la calidad de los artistas así como el trabajo realizado hasta el momento.


Foto: Lucas Farioli, trabajo de Gonzalo Borondo

De la mano del fotógrafo mallorquín Xisco Fernández, percutor de la recién inaugurada madrileña Galería EM7, desembarcan en Estambul para el festival varios artistas españoles como la fotógrafa Sara Villaroel, Virginia Lahoz y el grafitero y dibujante Gonzalo Borondo, este último joven estudiante de Bellas Artes cuyo trabajo ha destacado en el certamen.
Decía Theodor Adorno que no solo la poesía y los finales felices carecían de sentido después de Auschwitz sino que además el capitalismo no había encontrado límites en su expansión, que como metástasis era capaz de absorber cada elemento, cada resquicio de las sociedades. Respondía Walter Benjamín que no era así, que incluso el arte vanguardista aunque absorbido por la gula liberal, era un arma de doble filo y que a costa de la perdida de ‘aura’ que acarrea implícitamente la ‘reproducción mecánica’ se pueden generar fuertes consignas antisistema. El mejor ejemplo, El Guernica o el grafitero británico Banksy.
“Soy consciente de que si quiero vivir con un mínimo de calidad de vida me veré obligado a formar parte de este sistema” comenta Gonzalo.
“Sin embargo todavía creo que ‘se le puede dar la vuelta a la tortilla’ y hacer del arte un instrumento que dado el caso puede ser utilizado para señalar las carencias del medio en el que vivimos”, añade.
Deliberando el prototipo de nuevo artista joven en contraste con el artista clásico Gonzalo declara: “El estereotipo de artista atormentado que sufre para crear se ha convertido más en un mito que en una realidad plausible, pero si es cierto que a través del arte o de la actividad creativa, uno saca fuera muchas cosas”.
¿Cuáles son los retos y el significado de ser un artista? Xisco Fernández responde: “no es algo que esté predefinido por nadie, ser un artista entre otras cosas tener la imperativa necesidad de contar y crear algo y seguir haciéndolo al margen de tener éxito o no”.
29 artistas trabajarán para “hacer ruido, diseñar nuevas geografías y reducir las presentes en algo más”
El próximo día sábado 11 de septiembre concluirá el festival con un concierto en la sala Arka Oda de Kadiköy. En contrapunto la galería albergará una exhibición hasta finales de mes mostrando los resultados del encuentro.

Foto: Lucas Farioli. Melisa Üneri, documentalista del festival

Artes para retratar como sabe la vida en el otro lado de Estambul, el colorido barrio de Kadiköy vuelve a albergar las alternativas de ocio más innovadoras de la ciudad en un festival que cuenta ya con varios precedentes. Istanbul Jangle Jam Internacional Art Festival es una de esas iniciativas del arte joven, atrevido y contestatario que nadie debería perderse.

Más información en:

http://www.janglejam.com/

domingo, 5 de septiembre de 2010

¿Pasado pisado? (Pagina12 ARG)

Foto: Pagina12/EFE


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Lucas Farioli / Estambul

Las medidas llevadas a cabo secretamente por la diplomacia de Turquía e Israel con el objeto de rebajar la tensión entre los dos antiguos aliados sale a la luz después de la visita que un diplomático turco de alto nivel realizó a Washington. Por su parte, EE.UU. urge a Ankara a reconocer los pasos para la reconciliación tomados por Tel Aviv. Turquía espera que EE.UU. contribuya a satisfacer sus demandas para cerrar definitivamente este capítulo.

La intensa presión que EE.UU. ha estado ejerciendo sobre sus mayores aliados en Oriente Medio, Turquía e Israel, ha contribuido a que se tomen pasos recíprocos para pasar la página del diferendo, que mantienen las dos potencias regionales desde que Israel atacase, el pasado 31 de mayo en aguas internacionales a la “flotilla de la libertad”, un grupo de embarcaciones que pretendía llevar ayuda humanitaria a la Franja de Gaza, bajo bloqueo por parte de Israel. El incidente se saldó con 9 muertos de nacionalidad turca y una crisis sin precedentes entre los dos países.

Fuentes anónimas de la Secretaría del Ministerio de Exteriores turco, citadas por el diario Hürriyet, señalaron que tras la reunión en Washington el ministro de Exteriores turco, Ahmet Davutoglu, y el ministro de Industria, Transporte y Trabajo israelí, Benjamín Ben-Eleizer, redactaron un primer borrador preliminar de disculpa y buena voluntad, en una reunión mantenida el pasado mes de Junio en Bruselas.

Según apunta Hürriyet, “los acercamientos fueron en vano porque el borrador fue boicoteado en pleno por el durísimo ministro de Exteriores israelí, Avigor Lieberman”.

Tras estos tímidos acercamientos “se encuentra la mano de EE.UU.”, cuyo rol en la resolución del conflicto árabe-israelí se ha visto ensombrecido por la obstinación de Netanyahu en continuar la ampliación de las colonias en los territorios ocupados.

En su intento por ocupar un lugar como potencia regional y convertirse en factor determinante a la hora de resolver este conflicto, Turquía ha intentado en vano mediar entre sirios, palestinos e israelíes. Asimismo, las relaciones entre Turquía e Israel se encuentran en el punto más bajo de su historia.

Muy lejos queda ya la antigua alianza militar que ambos países tejieron a finales de los ’90, cuando la tensión en el Golán y la persistencia de Siria de amparar en su territorio al líder guerrillero del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (guerrilla separatista PKK), Abdullah Öcalan, estuvieron a punto de desencadenar una guerra sin precedentes en la que Israel se constituía como el aliado idóneo. Entonces las fuerzas armadas turcas con el aval de EE.UU. ya preparaban la invasión.

Muchos historiadores ven tras el establecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países en 1952, un paso más que los turcos republicanos más kemalistas (devotos de Occidente) dieron, con el objeto de dar el espaldarazo definitivo a las regiones árabes que tantos quebraderos de cabeza trajo a los soberanos otomanos en su intento de contener el imperio y desconectar así de un pasado “excesivamente orientalista”.

Hoy Turquía, gobernada por el partido de corte islamista moderado (AKP) bajo el liderazgo de Recep Tayyip Erdogan (foto), intenta contrarrestar aquel gesto y lo hace vendiendo su país como “un puente entre dos mundos” en el que espera que Israel sepa ganarse su sitio.